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Alfredo Di Stéfano
(Presidente de honor del Real Madrid)
Decía el gaucho Martín FIerro:
“El primer cuidao del hombre
es defender el pellejo.
Llévate de mi consejo,
fijáte bien en lo que hablo:
el diablo sabe por diablo, pero sabe más por viejo.”.
Pues bien, cuando me doy una vuelta por las divisiones inferiores les dijo a los chavales uno de mis lemas: “Agarren los libros que no muerden”.
Si la Asociación cuida de los chicos así, le auguro -y le deseo- un sólido futuro plagado de éxitos.
José Bermejo Vera
(Presidente de Honor de la Asociación Española de derecho deportivo)
Una “mens sana in corpore sano” supone un ideal humano. El deporte, hermoso crisol de valores humanos, no es, contra lo que algunos han dicho hasta la saciedad, antítesis de la cultura o del intelecto, sino complemento esencial.
Acertó la Constitución española de 1978 cuando, a la profunda reorganización política que provocó, vinculó simbólicamente el deber de fomento de los poderes públicos de la educación, la salud y del deporte. Si los grupos asociativos humanos se encaminan por esta senda, ¿cómo no apoyarlos?. Va siendo hora de liberar al verdadero deporte de tanta maleza que lo cubre. La “mercantilización” no es estrictamente perjudicial, pero ensombrece muchas de las cualidades y buena parte de los valores que el deporte encierra en sí mismo
Como dice el preámbulo de la ley del deporte de Aragón, el deporte “contribuye a la educación y acentúa el valor de la solidaridad y el principio de igualdad”. Pero, además, yo creo que potencia la amistad, la humildad y la disciplina, virtudes muy necesarias en estos tiempos. Decía el gran Epicuro que “nada es suficiente, para quien lo suficiente es poco”. Mejor ser que tener, decimos quienes creemos en las virtudes intrínsecas de una educación integral, en la que no esté ausente la formación deportiva.
Mi felicitación y deseos de éxito para esta Asociación Deportiva, Social y Cultural “Juan Señor” que pretende sembrar valores como los que representa el deporte para contribuir a la superación del deterioro social. Vale la pena devolver al deporte lo que a él y a su “mundo” le corresponde. Y en eso parece estar la asociación y quienes la promueven.
Luis María Garriga
(1er olímpico aragonés)
Se suele denominar en términos generales “deportista” a quien practica o realiza alguna actividad física, desde el simple ejercicio por el placer de hacerlo hasta el deporte de alta competición, bien sea fútbol, baloncesto, tenis, natación, atletismo...
Esto es rigurosamente cierto. No obstante existen otras formas añadidas a estas, de ser también un deportista y de conducirse en la vida con las reglas de la deportividad como base de conducta, entendiendo lo deportivo como concepto intelectual de una actitud ante la sociedad que vivimos.
Para ello habrá que partir del deporte en su primera fase, es decir del deporte como educación. En el colegio, en el instituto, en la familia, durante el periodo formativo de la persona, la educación física, la educación deportiva como conceptos deben ser asignaturas obligadas como el necesario complemento a la plena educación y desarrollo de la personalidad individual y colectiva del joven.
Pienso que una sólida formación deportiva es un listón muy alto para cualquier tentación de “estímulos externos” que hoy en día constituye un grave problema en determinados sectores de nuestra juventud, de nuestra sociedad.
Conozco el alto sentido de amistad que genera, incluso entre rivales, la práctica deportiva sea o no de competición. En fin, creo que ser deportista es más que practicar un deporte o competir en él, lo deportivo es una forma de ser, un alante, una actitud social, quizás un estilo de vida.
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